¿Por qué una Ingeniería para la Empresa?

Por Lucía Egea

Directora del Centro Universitario de EDEM Escuela de Empresarios

24 mayo 2016
El debate sobre qué titulación universitaria es la más adecuada para un estudiante tras superar las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) está permanentemente en boga. Hay expertos que recomiendan que los estudiantes decidan su carrera universitaria guiándose por su vocación. Otros, en cambio, sugieren que se valore la empleabilidad de dichos estudios en la decisión.
El progreso de las sociedades actuales está muy condicionado por el tejido productivo, la innovación y la capacidad de las empresas de generar empleo. Porque no podemos olvidar que si no hay empresas, no hay empleo, y en ausencia de éste, no se produce bienestar ni riqueza. Este hecho adquiere una especial relevancia por tanto en la decisión de unos estudios superiores, pues cualquier egresado universitario acabará trabajando en una organización, generalmente en una empresa.
En nuestro país, hasta la fecha, ha existido una clara distinción entre los estudios técnicos (las ingenierías) y los estudios de empresa (Administración y Dirección de Empresas, Económicas, Empresariales…). Se suelen decantar por una ingeniería aquellos alumnos que reconocen entre sus aptitudes una mayor capacidad analítica, mientras que los estudios empresariales parecen demandados por estudiantes más generalistas o con vocación financiera. Lo cierto es que estas dos titulaciones “clásicas” concentran la mayor parte de las ofertas laborales año tras año, y por ende, de la demanda universitaria, tal y como indican diversos estudios de consultoras de recursos humanos.
Con nuestra experiencia en el MBA Junior EDEM también hemos podido observar que se cumple esta tendencia, pues los empleadores solicitan en mayor medida titulados de Administración y Dirección de Empresas o ingenieros con una formación posterior de gestión empresarial que les permita insertarse en las empresas de manera satisfactoria.
Si miramos las instituciones universitarias de referencia en otros países (europeos, americanos, asiáticos…) encontramos titulaciones más versátiles y transversales que combinan disciplinas de la rama de ingeniería con otras de administración y dirección empresarial. El análisis de este tipo de estudios “híbridos” hizo reflexionar a EDEM sobre la adecuación de una titulación de estas características en nuestro país y la acogida que tendría en el tejido empresarial. No en vano, en nuestro ánimo siempre está la búsqueda de soluciones que aporten valor, de acuerdo con nuestra misión de formar empresarios, directivos y emprendedores, fomentando el liderazgo, el espíritu emprendedor y la cultura del esfuerzo.
Dando un paso más y analizando el proceso de incorporación de los recién titulados en las empresas, apreciamos que los ingenieros, muy valorados por sus conocimientos técnicos, necesitan, sin embargo, un periodo de adaptación en lo que se refiere a los aspectos clave del funcionamiento empresarial como la orientación hacia la satisfacción del cliente, los fundamentos de la gestión financiera o la gestión de personas, con el consiguiente desarrollo de unas habilidades interpersonales para las que no han sido formados.
Todas estas reflexiones y pensamientos nos hicieron plantearnos el lanzamiento de un nuevo grado que acercara la formación en el campo de la ingeniería con las necesidades de la realidad empresarial: la “Ingeniería para la Empresa”, titulación generalista que conjuga una sólida base en ciencias básicas con un entendimiento profundo de materias tecnológicas, así como de la empresa y su gestión.
Para ello, hemos seguido el patrón de algunos referentes internacionales de titulaciones llamadas “Business Engineering”, en las que escuelas de negocios se asocian con universidades técnicas para unir lo mejor de ambas instituciones. En nuestro caso, el compañero de viaje ha sido la Universitat Politècnica de València, una de las universidades tecnológicas españolas más prestigiosas. Con esta unión, la UPV asegura el rigor académico y la formación de la parte ingenieril y EDEM aportará todos los conocimientos necesarios en la gestión empresarial.
Creemos que el egresado de esta titulación debe ser un profesional con “inteligencia completa”. Es decir, no sólo debe de adquirir conocimientos, sino que los debe completar con una “inteligencia ejecutiva” más una “inteligencia emocional”.
La primera se refiere a tener una elevada capacidad analítica para la resolución de problemas, la cual se consigue a través de una metodología docente práctica. La “inteligencia emocional” es aquella que le permitirá expresar sus emociones y entender las de los demás, y así modelar la forma de interactuar con el resto de la organización. Esta segunda la fomentamos mediante un itinerario de formación en habilidades directivas complementario a los contenidos oficiales.
No se puede olvidar que el ingeniero del siglo XXI necesita ser capaz de desarrollarse en un entorno global, donde la movilidad y la influencia internacional están presentes en el día a día de todas las empresas. En este aspecto, creemos de gran importancia que los estudiantes tengan la posibilidad de realizar estancias internacionales en otros países y que parte de los estudios se cursen en inglés.
Por último, consideramos que los valores y las actitudes tienen un papel fundamental en el desarrollo de este tipo de profesionales. Pero… ¿cómo se forma en estos aspectos? Estamos convencidos que las herramientas docentes más efectivas son “los hechos más que las palabras” y la puesta en práctica de aquello que se quiere aprender. Para ello, los alumnos realizarán prácticas en empresas dos meses en verano todos los años, así como actividades de voluntariado donde “trabajarán” valores como la cultura del esfuerzo y la ética personal y profesional.
Toda esta formación integral les permitirá ser ingenieros que puedan ocupar puestos de gestión empresarial, ya que estarán capacitados para ser interlocutores válidos con todas las áreas funcionales de la empresa y llevar a cabo proyectos con una actitud emprendedora dentro de la empresa. Con el futuro Grado en Ingeniería para la Empresa, que arrancará el curso 2015-16, creemos que daremos respuesta a un doble reto: mejorar la empleabilidad de los jóvenes con talento y formar a profesionales que contribuyan a mejorar la competitividad empresarial de nuestro país.
Artículo publicado originalmente en la revista Economía3 en Diciembre de 2014.

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