El camino del ingeniero al emprendedor

Andrea Conchado

Por Andrea Conchado

Jefa de Estudios del Grado en Ingeniería y Gestión Empresarial de EDEM

Noviembre 2016
 Ante la proliferación masiva de iniciativas y eventos relacionados con el emprendimiento, todos nos hemos preguntado alguna vez ¿podría yo convertirme en emprendedor? Por lo general, rápidamente descartamos esta idea pues creemos que no encajaríamos en el perfil. Y en realidad, es cierto que determinadas personas tienen mayor predisposición para alcanzar el éxito como emprendedores. Quizá sea porque toleran mejor la incertidumbre o porque están convencidos de que pueden afrontar de forma autónoma los retos que se presenten. A nivel institucional, las administraciones y entidades gubernamentales han comprendido en los últimos años una importante cuestión: el emprendimiento es demasiado importante como para confiar en que cada año surgirán espontáneamente los empresarios que necesita nuestra comunidad. Las nuevas ideas de negocio no solo fomentan la competitividad empresarial sino que juegan un papel fundamental en el desarrollo económico de la región.

Quizá por esta necesidad, parece que hoy en día el emprendimiento esté de moda. Es fácil encontrar múltiples iniciativas de carácter público o privado, orientadas a fomentar la actividad emprendedora: portales informativos, programas de mentorización, espacios destinados al alojamiento de empresas o eventos relacionados con esta temática. Al mismo tiempo, se ha ampliado en gran medida la oferta formativa en emprendimiento. Las universidades no han querido quedarse atrás y están ofreciendo cursos de formación específica para emprendedores. Estos cursos pretenden enseñar cómo pueden enfrentarse los emprendedores a las dificultades inherentes a la creación de su propio negocio. Pero en realidad, es casi imposible predecir cómo evolucionará el sector económico donde decidan emprender. Por ello, deben desarrollar una mentalidad mucho más flexible que otras profesiones tradicionales. No se trata simplemente de comprender los procedimientos administrativos para crear una empresa, o dar una visión general de los aspectos técnicos, económico – financieros, jurídicos o sociales. Ni siquiera es cuestión de trabajar las habilidades de innovación y creatividad del estudiante. Se trata de despertar su espíritu emprendedor, de modo que aspiren a mejorar la vida de las personas que le rodean.

Con todo, a la hora de escoger uno de estos programas sobre emprendimiento, los futuros estudiantes pueden percibir cierta heterogeneidad en los contenidos y competencias definidos por cada institución. Debido a la reciente aparición de esta área de conocimiento como disciplina académica, los expertos todavía se plantean qué y cómo debería ser enseñado. Estas discrepancias surgen cuando se pretende adaptar los conocimientos tradicionales de la administración y gestión de empresas al incierto entorno en que trabaja el emprendedor. Con el fin de dar respuesta a esta necesidad formativa, EDEM Escuela de Empresarios plantea una interesante oferta, integrada en el polo emprendedor Marina de Empresas. Este centro universitario, adscrito a la Universitat de València y a la Universitat Politècnica de València, ofrece un Máster en Emprendimiento y Liderazgo muy atractivo para titulados en ingeniería que quieran crear una start – up, hacer crecer un negocio existente o abrir una franquicia. Al mismo tiempo, los jóvenes emprendedores con vocación empresarial pueden cursar el Grado en ADE para Emprendedores o el Grado en Ingeniería y Gestión Empresarial. La formación impartida en estos programas incluye contenidos sobre emprendimiento en todos los niveles. Se combinan las metodologías docentes tradicionales con actividades de carácter práctico como estudio de casos de éxito, visitas a empresas, aprendizaje orientado a proyectos, simulaciones empresariales y concursos y premios a la creación empresarial. Estas actividades son el contexto ideal para transmitir los valores de la cultura emprendedora, como la pasión por lo que se hace, la perseverancia o el optimismo. Todo ello no sería posible sin un adecuado cuerpo de profesores emprendedores y profesionales, con experiencia y vocación docente. Si de alguna forma estos programas consiguen que los recién titulados en ingeniería inviertan todo su potencial en su propia idea, ampliando sus expectativas laborales más allá del empleo público o las grandes empresas, estaremos un poco más cerca de conseguir el tejido empresarial que necesita nuestra comunidad. 

*Artículo publicado originalmente en la revista Infoindustrial en Noviembre de 2016

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