Por Lucía Egea

Directora del Centro Universitario de EDEM Escuela de Empresarios

Noviembre 2018

El deporte proporciona formidables ejemplos que son extrapolables a cualquier ámbito de la vida cotidiana, y por qué no, también al del emprendimiento. Seguro que nadie se plantearía correr una maratón sin haberse puesto unas zapatillas nunca. ¿Por qué cometemos el error de creer entonces que emprender es tener mañana mismo una empresa consolidada, con una misión clara?

Pensemos por un momento en cómo planearíamos la hazaña de correr una maratón: uno empezaría por comprarse unas zapatillas (pequeña inversión inicial), después de haber preguntado a algún ‘experto’ (investigando y consultando a otros que ya estuvieran introducidos en el sector). Entonces, nos prepararíamos un plan de entrenamiento (plan de negocio) y empezaríamos a entrenar (ejecución). A partir de ese momento, ¿qué nos podría pasar? Las zapatillas elegidas no son las adecuadas para nuestro tipo de pisada (equivocamos la inversión inicial, no es el tipo de activo que necesitamos), o nos lesionamos a la primera de cambio por haber querido aumentar el ritmo de entrenamiento muy rápido (equivocamos la solución, no tenemos clara nuestra misión, no satisfacemos la necesidad, o… ).

Hay quienes incluso no llegarían nunca a empezar con el plan de entrenamiento, y buscarían excusas inteligentes; ‘no tengo tiempo, necesito perder peso, encontrar a alguien que quiera correr conmigo…’; excusas que podríamos traducir como: ‘no tengo suficientes recursos, la situación económica es complicada, no tengo la experiencia necesaria, no conozco lo suficiente el sector, soy muy pequeño…’.

Y veríamos con asombro como otros, con menos cualidades que nosotros (a priori), se mantienen en su propósito, se recuperan de su lesión, cambian de zapatillas, de plan de entrenamiento, y acaban cumpliendo su cometido. Llevado al ámbito del emprendimiento, veríamos como otros perseveran, pivotan sobre su plan original, y aprenden de sus errores. Y nos preguntaríamos, ¿qué nos hace diferentes?

Nuestra experiencia formando a emprendedores nos dice que las cualidades de esas personas que resisten a la adversidad y se mantienen firmes en su empeño tiene más que ver con su actitud que con sus aptitudes. ¡Cuántas personas con aptitudes innatas para el deporte no lo practican, y otras, con peores condiciones físicas pero con determinación y empuje, cumplen sus objetivos!

‘Puedo aceptar el fracaso pero no puedo aceptar el no intentarlo’ dice Michael Jordan. Esa es la actitud. Iniciativa, constancia y espíritu de superación. Personas que primero se marcan un objetivo, lo ven en su mente, y se lanzan a por él. Cuando tengas una idea, cuéntala, a cuanta más gente mejor. Es la manera de que tu compromiso sea más fuerte que tus excusas (inteligentes) para no llevarla a cabo.

 ‘Sobrevive el que se adapta al cambio’. De Darwin, a Hawking, pasando por Einstein. Igual que cambiamos el plan de entrenamiento cuando no funciona, tenemos que estar preparados para que nuestra idea inicial de negocio evolucione, y cambie. Pivotar, en la jerga emprendedora, es eso.

‘Se hace camino al andar’. Ponte las zapatillas y sal a correr, aunque el primer día hagas 500 metros.  O lo que es lo mismo, empieza con lo que tengas, identifica una necesidad, gánate tu primer cliente y no pares. Confía en tu instinto, porque no hay una línea de puntos que te indique la ruta.

*Artículo publicado originalmente en el periódico Levante el 24/04/2016

Artículos relacionados

  • Estudiantes universitarios en EDEM

Tu llegada a la universidad

Estas líneas tienen la sana pretensión de incluir una serie de consejos para que la llegada al mundo universitario no te resulte tan traumática [...]

  • Estudiantes universitarios de EDEM Escuela de Empresarios

10 cosas que no sabías de EDEM

En 2015, EDEM Escuela de Empresarios se trasladó a la Marina de València, a las antiguas bases de la Copa América, donde hemos ganado [...]