Felipe Sanchez

Por Felipe Sánchez

Profesor de Matemáticas Financieras en EDEM

10 de abril de 2019

La narración de los desmanes en los que incurrió el sector financiero estadounidense y que condujeron a su estallido en 2008 se ha convertido en un filón para Hollywood, pero antes ya hubo alguna otra crisis que contar. Aquí va una lista en orden de aparición de películas con los mercados bursátiles y los humanos que invierten en ellos como temas:

Wall Street (1987) de Oliver Stone

¿De qué va?

Bud Fox (Charlie Sheen) es un joven corredor de bolsa en Nueva York que lucha por abrirse camino. Para ello, intenta conocer a Gordon Gekko (Michael Douglas) uno de los más exitosos gestores de fondos de la ciudad, algo que conseguirá regalándole una caja de habanos en su cumpleaños. Además, Fox aprovechará ese encuentro para revelarle información clasificada sobre la aerolínea Bluestar que, en cuanto sea del dominio público, hará subir la cotización de las acciones. Gekko percibe la ambición del joven y lo contrata como agente de inversión.

¿Por qué verla?

El clásico por excelencia del cine financiero y bursátil. Oliver Stone, nuestro director y teórico de la conspiración favorito, filmó y coescribió una de las películas más icónicas de los 80. Su protagonista Gordon Gekko, un carismático Michael Douglas, era la avaricia hecha carne. Nadie como él sintetizó con tanta precisión una época de excesos y de corrupción moral, apoyado en frases como “si quieres un amigo, cómprate un perro” o “lo importante es el dinero, el resto es conversación”. Además, lleva a un nuevo nivel la idea de la mano invisible de Adam Smith con el siguiente discurso: “La codicia, a falta de una palabra mejor, es buena, es necesaria y funciona. La codicia clarifica y capta la esencia del espíritu de evolución. La codicia en todas sus formas: la codicia de vivir, de saber, de amor, de dinero… es lo que ha marcado la vida de la humanidad«. Una cita votada para estar entre las 50 mejores frases de la historia del cine según IMDb.

Margin Call (2011) de J.C. Chandor

¿De qué va?

Un banco de inversión ha de decidir si vende o no toda su cartera de activos tóxicos en una ventana de tiempo que no va más allá de 36 horas, antes de que llegue la debacle en el mercado de crédito.

¿Por qué verla?

El título de la película hace referencia a la situación que se vive en el mercado cuando se dan turbulencias. En ese momento las Sociedades Rectoras de las Bolsas pueden hacer un Margin Call, una llamada a los clientes a aportar obligatoriamente dinero adicional para no quedarse en descubierto en sus posiciones. En este caso el presidente ejecutivo del banco descubrirá el problema de tener demasiados activos tóxicos en su balance. A partir de ahí se abrirá un dilema moral sobre qué hacer para sobrevivir como entidad. Un casting de súper estrellas (Jeremy Irons, Kevin Spacey, Stanley Tucci, Demi Moore…) al servicio de una película de tintes shakesperianos en la que nadie es inocente. Ni los generales, ni los soldados rasos por muy cínicos que quieran mostrarse. Curiosamente, el padre de J. C. Chandor, director y guionista de la película, trabajó 30 años en un banco de inversión (Merrill Lynch) así que conoce el material que nos cuenta de primera mano.

Malas Noticias (2011) de Curtis Hanson

¿De qué va?

La película se centra en el desempeño del Secretario del Tesoro, Hank Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, para responder desde el sector público al hundimiento del mercado y al cierre del crédito en 2008 tras la caída de Lehman Brothers.

¿Por qué verla?

Aunque parezca una modesta TV movie, posiblemente sea la mejor crónica de cómo acaeció el colapso del sistema financiero estadounidense (y mundial) de marzo a octubre de 2008. Otro gran casting con actores como William Hurt, James Woods y Paul Giamatti dirigido con maestría por Curtis Hanson. Su afán didáctico en todo su metraje es patente gracias a que está basada en el excelente libro de Andrew Roos Sorkin Too big to fail. Además, el momento en el que Ben Bernanke (Paul Giamatti) toma la palabra en una reunión con los presidentes ejecutivos de los principales bancos del país y comienza a describir lo que sucederá si no se adaptan medidas es escalofriante. Sencillamente, porque nunca supimos a qué corta distancia estuvimos del abismo.

El lobo de Wall Street (2013) de Martin Scorsese

¿De qué va?

Basada en la historia real de Jordan Belfort, narra su ascenso a rico corredor de bolsa vendiendo acciones de muy bajo precio (las penny stocks) y su posterior caída relacionada con el crimen y la corrupción.

¿Por qué verla?

No es una película financieramente educativa, sino que es una comedia muy negra que muestra a las claras el nivel de degradación moral a la que pueden caer ciertos tipos cuando ganan demasiado dinero demasiado rápido. La dirección de Scorsese captura con su habilidad habitual la hiperenergía que desprende su protagonista en una orgía de sexo, drogas y rock and roll cuyos detalles, por muy inverosímiles que pudieran parecer, fueron contrastados con el propio Belfort. Un tipo que disfruta de lo que hace en cada instante y que no persigue una justificación moral como Gekko, sino abrazar el hedonismo más exaltado olvidándose de sus víctimas.

La gran apuesta (2015) de Adam McKay

¿De qué va?

Un pequeño grupo de operadores y analistas del mercado prevén el hundimiento de precios del mercado inmobiliario, por lo que deciden ponerse “cortos” (a la venta) sobre el mismo.

¿Por qué verla?

Basada en el estupendo libro de Michael Lewis, está protagonizada por una pléyade de estrellas actuales, a saber: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling y Brad Pitt. El film, ya desde su casting, busca llegar al gran público y no escatima en recursos para hacer comprensible las claves más complicadas de la crisis inmobiliaria. Por ejemplo, los cameos de la estrella del pop Selena Gómez y del premio nobel de Economía Richard Thaler explicando que son los CDOs sintéticos; la aparición de la actriz Margot Robbins desde su jacuzzi definiendo qué son los Bonos Hipotecarios y las Subprimes; y al chef Anthony Bourdain exponiendo cómo las hipotecas BBB se convertían en A son momentos didácticamente supremos.

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