Adela Torres

Por Adela Torres

Orientadora de Alumnos del Centro Universitario EDEM

24 de abril de 2019

Estas líneas tienen la sana pretensión de incluir una serie de consejos para que la llegada al mundo universitario no te resulte tan traumática como a veces nos transmiten.

Cuando pensamos en la universidad, en principio las cosas pintan muy bien: ilusión, nuevos amigos, nuevas sensaciones… De hecho, las personas que hemos pasado por la universidad tendemos a recordar noches en blanco, risas disparatadas y otras batallas que hacen de la experiencia un recuerdo feliz. Pero también hay una parte importante para la que casi nadie nos prepara: el cambio.

Acceder a la universidad, supone una alteración en la vida de casi todas las personas. Y los cambios son uno de los fenómenos que más desequilibra al individuo. No hay más que aludir al tan manido concepto de zona de confort para entender que acceder al mundo universitario supone precisamente eso: salir de nuestra zona controlada donde unos determinados hábitos nos resultaban útiles y que ahora de manera irremediable se van a quedar obsoletos.

Alumnos junto a las instalaciones de EDEM

Hasta ahora, las cosas han sido relativamente fáciles pero a partir de este momento han cambiado las reglas del juego, y han cambiado mucho. Toda una serie de estímulos, pautas, exámenes y horarios empiezan a invadir tu espacio. Y será difícil pero muy necesario salir con vida.

La buena noticia es que a esta edad es muy difícil abandonar la ilusión de embarcarse en cualquier tipo de proyectos novedosos. La universidad no deja de ser un proyecto de vida, excitante y lleno de propuestas apasionantes. La mala noticia, si así lo queremos explicar, es que habrá que desaprender ciertos hábitos, costumbres, dejarlos atrás y contemplar una serie de pautas que desde este momento van a formar parte de tu cotidianeidad. Todo un reto. Por ello, es importante tenerlo en cuenta e ir practicando día a día esta nueva forma de pertenecer a la sociedad:

1. Entrar en la universidad es una de las experiencias más apasionantes que vas a tener en tu vida.

Disfrútala, aprovéchala. Sé consciente de la nueva tesitura, acomete las dificultades y ten una mentalidad positiva. En una palabra: sé valiente.

2. Ha llegado el momento de dejar el miedo atrás y conservar solo el que nos resulte útil.

Lánzate a la aventura de aprender pero también de conocer gente nueva, distinta a ti, en un entorno diferente y con otras propuestas . Bienvenido a tu nueva realidad.

3. En esta etapa no solo ampliarás tu formación, sino que además crecerás como persona.

Y esto va a ser inevitable. De ti depende que te conviertas en aquello que realmente te ilusiona.

4. Sé responsable y comprométete.

Es algo absolutamente necesario a partir de este momento. Te gustará.

5. Piensa en el lugar que has elegido para tu carrera.

Aprovecha el apoyo de los agentes educativos dedicados a tu desarrollo y tu completa formación que tendrás en tu universidad a tu servicio. Valora esa ventaja y aprovéchala.

6. Puede que tus principios empiecen a cambiar.

Permítetelo. No te sientas extraño por ello. Solo la duda conduce al éxito.

7. Ha llegado el momento donde más libertad vas a tener.

Quizás te inunde la sensación de vértigo. Aprende a gestionar eso: organízate y planifica. Agéndate y tu sensación será de más eficacia.

8. Establece una nueva red de contactos.

Choca palas. Haz amigos diferentes a ti. Cuenta con un buen grupo de apoyo y deja tus prejuicios a la entrada. Haz amigos!

Estudiantes universitarios en EDEM

9. Relativiza las cosas y prepárate para sentirte desbordado.

Aunque te parezca increíble, tú también puedes aprobar. Aumenta tu tolerancia a la frustración y sigue intentándolo con estrategias diferentes.

10. Abre tu mente.

El mundo profesional no está reducido a un ámbito. Cada vez más la interdisciplinariedad es una realidad. Haz cosas diferentes que desafíen tus viejas creencias. Emprende.

11. Aprende a priorizar para compatibilizar tus aficiones con la universidad.

Cuida a tus amigos, pareja, grupos, pero establece prioridades. Busca gente que respete tu opción: estudiar.

12. Toma las riendas de tu proyecto profesional.

Te pueden ayudar profesores, tutores, compañeros, coordinadores pero la actitud es solo tuya.

13. Implícate en todas las posibilidades formativas, profesionales y sociales que ofrece la universidad.

Estás en un lugar privilegiado para aprovechar todas las opciones que se te abren.

14. No dejes de lado la creatividad.

No tengas prisa en rechazar ideas poco ortodoxas o inusuales. Precisamente es una de los factores más valorados en los futuros profesionales: la capacidad creativa y de resolución.

15. Conócete a ti mismo.

Sorpréndete de tu capacidad de trabajo. Organízate. Aumenta tus ritmos para no quedarte en la cuneta.

16. No te desmotives.

No te preocupes si no entiendes lo que dicen los profesores. Pregunta. Pide ayuda. Identifica tus inquietudes y el origen de tu confusión.

17. Alégrate por la gran oportunidad que te da la universidad de estudiar fuera de tu país.

Aprovecha los programas de intercambio y toda la vivencia que eso supone: experiencia, conocimientos, independencia…

18. No exageres, no sobrevalores tu esfuerzo.

Desdramatiza. Es lo que corresponde y cada curso irás asumiendo un poco más que la cultura del esfuerzo es un privilegio de cara a tu futuro.

19. No busques culpables, justificaciones o argumentos fáciles.

Te sentirás peor y será poco útil. Puedes seguir adelante sin todo ese peso poniéndote las pilas y resituándote.

20. La tolerancia a la frustración tendrá que aumentar.

Aprende a convivir con el fracaso como una realidad cotidiana. La capacidad de resiliencia que tengamos es directamente proporcional a lo preparados que vamos a estar de cara a todas las batallas.

21. Nunca olvides este pequeño detalle: estudia.

La universidad es tu trabajo, no faltes a clase.