Ya no basta con ser muy bueno a nivel técnico. Ya no es suficiente con los títulos.

Se ha puesto tan de moda la formación teórica en las últimas décadas que nos hemos olvidado de la persona que trae ese conocimiento. Mucho software y poco hardware.

La buena noticia es que el mundo no deja de girar y, cada vez más, vamos hacía un modelo de trabajador capaz de aprender, pero, sobre todo, capaz de desempeñar. Un trabajador que tenga habilidades sociales, que sepa comunicar, que pueda liderar.

La formación está viviendo una metamorfosis en el siglo XXI y busca ese desarrollo personal que, no nos engañemos, también necesita ser entrenado.

Metiendo en la coctelera, por un lado, el desarrollo de capacidades como trabajo en equipo, pensamiento crítico o habilidades comunicativas; y, por otro, la internacionalización, el año pasado celebramos en EDEM la primera edición de un programa de verano que está llamado a quedarse, el International Business Challenge.

Pero dejémonos de anglicismos: es un reto. Un reto de innovación que una empresa comparte con un grupo de alumnos universitarios de diferentes disciplinas y procedencias.

¿Por qué esta fórmula?

Para la empresa es aire fresco. Una nueva visión, mentes limpias que no tienen límites.

Para los alumnos es un entrenamiento en toda regla. Es crear una red de contactos internacional, aprender a lidiar con diferentes perspectivas, hablar en público (delante de directivos) y aportar valor al mundo real. Así lo cuenta una de las participantes del año pasado, Jasmine Rucker, en la entrada que escribe para un blog de su universidad, Babson College. 

Este año, durante dos semanas (del 25 de junio al 5 de julio) contaremos nuevamente con un grupo de jóvenes talentos de diferentes nacionalidades (incluyendo España) que resolverán un reto para Vodafone, buscando formas de aplicar tecnologías de IoT, Big Data o Blockchain para mejorar y/o aumentar la productividad en las zonas rurales de España. Una semana en EDEM, la siguiente en las oficinas de Vodafone en Madrid y una carrera contrarreloj para familiarizarse con las nuevas tecnologías y el mundo laboral.

Y es que crecer pasa por buscar nuevas fórmulas. Fórmulas que añaden valor a la persona. Fórmulas que preparen al talento joven para ser los líderes que queremos mañana.

El éxito está en las manos de quienes educamos hoy a las generaciones futuras. Y desde EDEM queremos una generación llena de ganas, llena de mundo y llena de valores.